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Degustar un buen chuletón es uno de los antojos de todo enamorado de la carne roja. No obstante, puede convertirse en una decepción si no se come en su punto. Lo más importante será conseguir un sabor intenso y una textura jugosa sin que esté crudo. A la hora de cocinar más o menos la pieza entran en juego los gustos personales. Sin embargo, existen una serie de consejos que leerás a continuación para acertar en su preparación.

Materia prima

Para conseguir un chuletón perfecto será clave elegir la mejor carne. En el color de la grasa está una de las pistas que deberá ser de color ámbar o dorado intenso sobre todo en el caso del de buey.

Corte

El grosor ideal está entre los 4 o 5 centímetros debiendo cortarse perpendicularmente para que sea del mismo tamaño por ambos extremos. Este aspecto favorecerá que el asado sea uniforme.

Si la carne presenta zonas “feas” u “oxidadas”, es decir, de un color rojo menos intenso es recomendable retirarlas con un cuchillo.

Parilla

El mejor material será el acero inoxidable para no contaminar el sabor. En cuanto a la forma, los expertos apuestan por las de V ya que permiten que la grasa caiga fuera de las brasas.

Temperatura

Cocinar adecuadamente el chuletón se logra teniendo en cuenta lo siguiente:

  • Se debe encender el fuego mínimo 40 minutos antes de poner la carne para que entre en contacto cuando exista un alto poder calorífico.
  • Se quitará la carne de la nevera dos o tres horas antes de cocinar.

Asado

Existen dos fases: la de sellado y la de fusión. En la primera se trata de sellar la carne para que adquiera un color tostado. Basta con asar la pieza por los dos lados durante más o menos cuatro minutos.  Después habrá que voltear la carne un par de veces más como mínimo para que se fusionen y confiten las grasas y jugos interiores.

Para saber si la carne está en su punto hay un truco que se denomina el “de los tres tonos”. Un buen chuletón estará listo para comer cuando adquiere tres tonalidades: el tostado del exterior (similar a una costra), medio centímetro de color gris y un rojo intenso en el interior.

Sal

Se debe optar por la sal marina gruesa y a pesar de que es común hacerlo no se debe esperar al final para salar. También debe pasar la sal por la parrilla por lo que un buen momento para echarla es en el primer volteo de la pieza y sobre la cara ya asada.

Emplatado

Tras retirar la carne de la parrilla rápidamente se colocará en un plato de gran tamaño. Resulta muy práctico servir la carne cortada en tiras finas separando del hueso. De este modo se facilita su ingesta.

Acompañamiento

Como se trata de un plato pesado no suele necesitar demasiados complementos. Una ensalada verde o unos pimientos asados estaría bien, aunque siempre habrá quien desee las patatas fritas.

Maridaje

Suele decirse que el vino tinto para la carne y el blanco para el pescado.

En la carta de As Canteiras también encontrarás el chuletón, entre otras carnes a la brasa.

Fuente: Expansión